La madre de una clienta firmó un formulario de confidencialidad, y el Tribunal Supremo de Arizona resolvió que un formulario no crea el privilegio.
El Tribunal Supremo de Arizona anuló Accomazzo v. Kemp el 17 de julio de 2026. El privilegio alcanza las conversaciones de un abogado con un familiar solo cuando la presencia de esa persona es objetivamente necesaria, y quien invoca el privilegio debe probarlo.
By Nathaniel Cross, Staff Writer

El formulario de consentimiento no creó el privilegio
Cristina Gelvin firmó un formulario de consentimiento que autorizaba a sus abogados de divorcio a comunicarse con su madre, Ursula Gebert, sobre todos los asuntos del divorcio. El formulario decía que Gelvin pretendía conservar el privilegio. Gebert firmó su propia declaración de que las comunicaciones seguirían siendo privilegiadas y confidenciales.
El Tribunal Supremo de Arizona resolvió que esos documentos no crearon el privilegio por sí solos.
Gelvin presentó la demanda de divorcio contra Kerr Gelvin en 2023. La pareja se había sostenido en parte con fideicomisos familiares financiados por los padres de ella. Cuando Gelvin contrató a sus abogados de divorcio, su madre pasó a participar en las comunicaciones con ellos.
El tribunal resolvió que las comunicaciones entre abogado y cliente con un tercero, o en presencia de un tercero, solo están protegidas cuando ese tercero es objetivamente necesario para llevar a cabo la comunicación, con excepciones específicas. La parte que invoca el privilegio tiene la carga de probarlo.
La decisión del tribunal en Gelvin v. Parker, n.º CV-25-0116-PR, se emitió el 17 de julio de 2026. Bolick redactó la opinión. Se sumaron a ella Timmer (presidencia del tribunal), Lopez (vicepresidencia), Beene, Montgomery y King, y Pelander (jubilado), que actuó por designación. Cruz se excusó. No se registró ningún voto disidente.
La disputa de descubrimiento separó dos tipos de comunicación
Kerr Gelvin pidió tres categorías de documentos: comunicaciones entre la representación legal de Gelvin y los abogados de planificación patrimonial de los padres de ella, los registros de tiempo de esas comunicaciones, y comunicaciones escritas entre la representación legal de Gelvin y los padres.
El tribunal de primera instancia denegó las dos primeras categorías y concedió la tercera en parte. Distinguió entre las comunicaciones en las que Gebert participó junto a su hija y aquellas en las que su representación legal se comunicó con Gebert de forma independiente.
El tribunal de apelaciones concedió a Gelvin el recurso especial en una decisión en forma de memorando fechada el 1 de abril de 2025. Interpretó Accomazzo v. Kemp, 234 Ariz. 169 (App. 2014), como creador de una presunción de privilegio sobre las comunicaciones entre abogado y padres cuando el cliente autorizó la participación del padre o la madre y no existía un interés adverso.
Una opinión concurrente puso en duda Accomazzo, pero lo aplicó porque las comunicaciones ya se habían producido confiando en esa decisión.
El Tribunal Supremo anuló la decisión del tribunal de apelaciones y devolvió el caso para nuevos trámites. El encabezado dice: “Reversed in part and remanded” (revocada en parte y devuelta).
La necesidad gobierna el análisis del privilegio
La ley de Arizona sobre el privilegio entre abogado y cliente es A.R.S. 12-2234. El tribunal también citóClements v. Bernini, 249 Ariz. 434 (2020), que identifica cuatro elementos que debe demostrar la parte que invoca el privilegio: una relación entre abogado y cliente, una comunicación hecha para obtener o dar asesoría jurídica, su carácter confidencial y que se haya tratado como confidencial.
El tribunal dijo que el privilegio se determina, por regla general, de forma objetiva. Las partes no pueden crear ni ampliar el privilegio más allá de esos límites objetivos expresando sus expectativas en un acuerdo.
La opinión explica que los privilegios suprimen pruebas relevantes y por eso se interpretan de forma estricta. Un tercero, por lo general, no es el cliente. Si las expectativas subjetivas de las partes fueran decisivas, el privilegio “could swallow the rule” (podría devorar la regla).
El tribunal criticó que Accomazzo invirtiera ese análisis de tres maneras. Atendía a la intención y a la expectativa razonable del cliente en lugar de la necesidad objetiva. Presumía que el privilegio sobrevivía a la presencia del tercero en lugar de preguntar si esa presencia era necesaria. Y ponía la carga en la parte que pedía la divulgación, no en la que invocaba el privilegio.
Las excepciones que enumeró el tribunal
El tribunal señaló varias circunstancias en las que un tercero puede ser necesario para la comunicación entre abogado y cliente.
Incluyen al padre o la madre presente por un hijo menor de edad, a un intérprete para un cliente que no domina el inglés, las comunicaciones entre partes que comparten un interés jurídico común, y a un tercero cuya pericia técnica se necesita para facilitar la comunicación entre el cliente y el abogado.
Un resultado deseado en común no basta para establecer un interés jurídico común. Las partes deben compartir un interés jurídico.
El tribunal citó State v. Sucharew, sobre el padre o la madre de un menor acusado de delitos graves, como un buen ejemplo de cuándo es apropiado extender el privilegio a un progenitor. En una nota al pie, rechazó la parte de esa decisión basada en la intención subjetiva.
El tribunal resolvió que la excepción de interés común no se aplicaba a Gebert. Ella no era parte en el proceso de disolución y no tenía ningún interés jurídico en él.
El tribunal dijo además que Accomazzo no cubría las comunicaciones entre el abogado y el tercero cuando el cliente estaba ausente. Gebert no buscaba asesoría jurídica y no era cliente. Esas comunicaciones no estaban protegidas.
Gelvin alegó en un escrito complementario que su trastorno de estrés postraumático hacía necesaria la participación de su madre. El tribunal observó que antes no había invocado ninguna de las excepciones reconocidas. Dijo que ese argumento podía considerarse al devolverse el caso.
Las decisiones anteriores de Arizona se mantienen
El tribunal no aplicó su decisión con efecto retroactivo.
Dejó intactos los acuerdos y las decisiones anteriores al 17 de julio de 2026, porque Accomazzo había ampliado el privilegio y los tribunales y las partes pudieron haber confiado en él. Las partes coincidieron en que la nueva regla no debía operar de forma retroactiva.
Esa decisión produce resultados distintos dentro de un mismo expediente. Las comunicaciones entre Gelvin y su representación legal en presencia de Gebert siguen protegidas. Las comunicaciones directas entre Gebert y esa representación no estaban protegidas bajo Accomazzo y siguen fuera del privilegio. Gebert puede ser interrogada en declaración sobre hechos relativos al fideicomiso.
Al contrastar esta pieza con la opinión completa, los editores comprobaron que al menos un reportaje de amplia difusión recogía la decisión principal pero omitía lo que dice el párrafo 28 sobre su aplicación hacia el futuro. El texto de la opinión muestra que las comunicaciones anteriores, hechas en presencia de la madre, siguen protegidas, mientras que las comunicaciones directas de Gebert con el abogado no lo están. Por eso los editores trabajaron con el texto de la opinión.
Qué conviene documentar en los expedientes nuevos
En Arizona, un consentimiento firmado o una declaración de confidencialidad de un familiar o amigo no crea el privilegio por sí solo.
Para cada comunicación con un tercero, el expediente debe mostrar por qué esa persona era necesaria. El motivo pertinente puede ser un hijo menor de edad, la asistencia de idioma, un interés jurídico común o la pericia técnica.
Una llamada o un correo de un abogado con un familiar u otra persona que no es cliente y que no está con el cliente no queda cubierto por la protección descrita en Gelvin. En ese caso, la madre podía ser interrogada en declaración sobre hechos relativos al fideicomiso.
Las decisiones de Arizona anteriores al 17 de julio de 2026, adoptadas confiando en Accomazzo, se mantienen. Otros estados aplican sus propias reglas, y esta decisión no es vinculante fuera de Arizona.
Archivar es un sistema operativo para un despacho de abogados que contesta cada llamada las 24 horas, todos los días, en inglés y en español, realiza la admisión de clientes y recuerda todo lo que hace el despacho. Cuando un familiar se une a una llamada para ayudar a una persona que habla español, el registro de admisión conserva quién estuvo en la llamada y con qué función. Es el tipo de dato del que depende demostrar la necesidad conforme aGelvin.
En los asuntos nuevos de Arizona, identifique a cada tercero, anote su función y exprese por qué su participación era necesaria. Separe las comunicaciones con el cliente presente de las comunicaciones directas con el tercero. Revise los expedientes anteriores a la luz de lo que la decisión dice sobre su aplicación hacia el futuro.
La decisión
La presencia de un tercero mantiene privilegiada una comunicación solo cuando es objetivamente necesaria para llevarla a cabo.
La carga de la prueba
Quien invoca el privilegio debe demostrar la necesidad. Un acuerdo de confidencialidad firmado no basta.
Las excepciones
Un padre o madre por un hijo menor, un intérprete, un interés jurídico común o una pericia técnica necesaria.
Efecto en el tiempo
Las decisiones anteriores al 17 de julio de 2026 que confiaron en Accomazzo quedaron intactas.
Archivar
The Archivar Editorial Desk
Los hechos, fechas, votación y decisiones se contrastaron con el texto de la opinión del Tribunal Supremo de Arizona y con dos reportes publicados sobre la decisión, que difieren en si abordan las decisiones anteriores; aquí prevalece el texto de la opinión. Otros estados aplican sus propias pruebas de privilegio, y un tribunal puede leer esta decisión de otra manera ante hechos distintos, así que confirme el derecho que rige un asunto pendiente antes de basarse en algo de lo aquí dicho. Este artículo es solo informativo y no constituye asesoría jurídica.
Fuentes: Gelvin v. Parker, n.º CV-25-0116-PR (Ariz., 17 de julio de 2026), opinión del Tribunal Supremo de Arizona; Accomazzo v. Kemp, 234 Ariz. 169 (App. 2014); Clements v. Bernini, 249 Ariz. 434 (2020), según la cita de la opinión; A.R.S. 12-2234; ABA Journal, reporte del 20 de julio de 2026; Jones, Skelton & Hochuli, P.L.C., alerta jurídica del 21 de julio de 2026.